Hernia Cervical: por qué tu dolor de cuello no se va y cuándo debes preocuparte
- drdigitalweb
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Las hernias cervicales son una de las principales causas de dolor en cuello, hombros y brazos, afectando de forma importante la calidad de vida de quienes las padecen. Aunque pueden aparecer a cualquier edad, son más frecuentes en adultos que realizan movimientos repetitivos, pasan muchas horas frente a la computadora o han sufrido algún traumatismo. En este blog te explicamos qué son, por qué se producen, cuáles son sus síntomas y qué opciones de tratamiento existen.
¿Qué es una hernia cervical?

La columna cervical está formada por siete vértebras ubicadas en el cuello, separadas entre sí por discos intervertebrales que funcionan como amortiguadores. Una hernia cervical ocurre cuando uno de estos discos se desplaza o se rompe, permitiendo que su contenido presione los nervios cercanos o incluso la médula espinal.
Esta presión es la responsable del dolor y de otros síntomas neurológicos que pueden extenderse más allá del cuello.
Principales causas de las hernias cervicales
Entre las causas más comunes se encuentran:
Desgaste natural por la edad, conocido como degeneración discal.
Malas posturas, especialmente al usar el celular o la computadora por tiempos prolongados.
Movimientos repetitivos del cuello o sobreesfuerzos físicos.
Accidentes o traumatismos, como choques automovilísticos o caídas.
Falta de fortalecimiento muscular en cuello y espalda.
Estos factores pueden actuar de manera aislada o combinada, aumentando el riesgo de desarrollar una hernia cervical.
Síntomas más frecuentes

Los síntomas pueden variar dependiendo del nivel cervical afectado y del grado de compresión nerviosa. Los más comunes incluyen:
Dolor en el cuello que puede irradiarse a hombros, brazos o manos.
Hormigueo, entumecimiento o debilidad en brazos o dedos.
Sensación de corrientazos al mover el cuello.
Rigidez cervical y limitación de movimiento.
En casos más graves, problemas de coordinación o pérdida de fuerza.
Es importante no ignorar estos síntomas, ya que un diagnóstico oportuno puede evitar complicaciones mayores.
¿Cómo se diagnostica una hernia cervical?
El diagnóstico comienza con una valoración clínica especializada, donde el médico evalúa síntomas, reflejos, fuerza y movilidad. Para confirmar el diagnóstico, suelen solicitarse estudios de imagen como:
Resonancia magnética, el estudio más preciso para ver discos y nervios.
Radiografías, para valorar la alineación de la columna.
En algunos casos, tomografía computarizada.
Tratamientos para las hernias cervicales
El tratamiento depende de la severidad de la hernia y de los síntomas del paciente. Puede incluir:
Tratamiento conservador, como medicamentos para el dolor y la inflamación.
Fisioterapia y rehabilitación, enfocadas en fortalecer músculos y mejorar la postura.
Cambios en hábitos diarios y ergonomía.
Infiltraciones o bloqueos nerviosos en casos específicos.
Tratamiento quirúrgico, reservado para casos severos o cuando no hay mejoría con otras opciones.
Un manejo personalizado es clave para lograr alivio y prevenir recaídas.
Prevención: cuidar tu cuello es posible
Algunas recomendaciones para prevenir las hernias cervicales son:
Mantener una buena postura al trabajar o usar dispositivos móviles.
Realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramiento.
Evitar cargar peso excesivo.
Hacer pausas activas durante el día.
Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en la salud de tu columna.
Acude con un especialista
Si presentas dolor persistente de cuello, hormigueo en brazos o cualquier síntoma relacionado, es fundamental acudir con un especialista para una valoración adecuada. El Dr. Jesús Abraham Ibarra cuenta con la experiencia necesaria para diagnosticar y tratar de manera integral las hernias cervicales, ayudándote a recuperar tu bienestar y calidad de vida.
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